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TEAM RESILIENCE: Cómo transformar el estrés en un recurso ganador
- 02/04/2025
- Posted by: Graffi Brunoro Elena
- Category: Artículos
“No es el estrés lo que nos mata, sino cómo respondemos a él” (Selye, 1956).
Estamos constantemente expuestos al estrés, las dificultades y las adversidades. Aunque algunas de estas sean controlables, a veces nos enfrentamos a adversidades incontrolables. En esos momentos, más que el propio estrés, lo que resulta crucial para nuestro bienestar es la manera en que elegimos responder.
El conjunto de procesos psicosociales que protegen al individuo de los efectos negativos del estrés se agrupan bajo el nombre de “resiliencia” (Aburn et al., 2015). Aunque generalmente se asocia al individuo, la team resilience es un aspecto en el que los investigadores han puesto especial atención en los últimos años. En este sentido, a través de la team resilience, los miembros individuales utilizan y combinan sus recursos con los de otros compañeros para permitir una adaptación positiva a las adversidades y al estrés que el equipo enfrentará (Morgan et al., 2013). Por lo tanto, resulta crucial promover este proceso dentro de los equipos en todos los deportes.
¿Qué diferencia a los equipos resilientes de los no resilientes?
Los equipos resilientes no son como cualquier otro equipo. Tienen algo especial. Las investigaciones (Morgan et al., 2013) han identificado cuatro características específicas que hacen que los equipos sean resilientes.
- Estructura de equipo y liderazgo: estos grupos se caracterizan por un liderazgo compartido elevado, un liderazgo transformacional y una sólida base centralizada, cruciales para mejorar la cohesión. Además, son capaces de desarrollar y mantener una visión comú De esta manera, se proporciona un claro sentido de dirección y significado, especialmente valioso en momentos de dificultad. La integración de estos aspectos favorece la construcción de canales de comunicación efectivos, capaces de sostener al equipo incluso bajo altos niveles de estrés.
- Enfoque orientado a la maestría: en estos equipos, las actitudes y comportamientos promueven un énfasis en la mejora continua y el aprendizaje dentro del equipo, a pesar de las adversidades.
- Relaciones: las interacciones dentro de estos grupos son de alta calidad y se basan en relaciones de cuidado y apoyo emocional, creando un entorno fundamentado en una identidad compartida y en la prosocialidad.
- Eficacia colectiva: dentro de estos equipos, los miembros comparten una fuerte convicción en su capacidad colectiva para enfrentar y superar con éxito los desafíos que se presenten.
Cómo promover la team resilience
Siguiendo las características de los equipos resilientes mencionadas anteriormente, Morgan y sus colegas (2019) han delineado cinco estrategias que los equipos pueden utilizar para promover e incrementar la team resilience.
- Inspirar, motivar y desafiar a los miembros del equipo para alcanzar la excelencia en el rendimiento.
- Desarrollar un sistema normativo de equipo basado en el sentido de pertenencia al equipo y en la responsabilidad (“nosotros” en lugar de “yo”).
- Cultivar una identidad de equipo y una unión basada en una cultura altruista y productiva.
- Promover la diversión y mantener una visión positiva durante los factores de estré
- Exponer continuamente al equipo a desafíos y situaciones inesperadas/difíciles.
Pressure training
En línea con el último punto, el pressure training tiene como objetivo potenciar la capacidad de los atletas para gestionar el estrés bajo presión y mejorar la team resilience. Para lograrlo, el equipo es expuesto de manera intencionada y controlada a situaciones de estrés simuladas durante los entrenamientos.
Esta técnica no solo desarrolla habilidades de afrontamiento, sino que también permite modificar la manera en que los atletas interpretan el estrés. De hecho, el estrés y la presión ya no se percibirán como enemigos a evitar, sino como recursos funcionales para el crecimiento y el rendimiento (Low et al., 2023; Kegelaers & Oudejans, 2024).
Un análisis temático realizado por Low y sus colegas (2023) identificó tres elementos fundamentales que siempre deben considerarse al crear situaciones “presionantes”:
- Ampliar el alcance de las consecuencias: Las “consecuencias” de un mal rendimiento pueden actuar como elemento de presión. Cuando estas últimas afectan al atleta también fuera del campo, impactando más a la “persona” que al “atleta”, el entrenamiento bajo presión resulta más efectivo. Por ejemplo, llevar un registro visible de los penales fallados durante el año generará una presión que perdurará más allá de un solo entrenamiento, aumentando la presión percibida y, por tanto, la eficacia del entrenamiento bajo presió
- Simular las demandas psicológicas típicas de la competencia: El objetivo es recrear no solo las condiciones externas de la competición (como el público, los árbitros o el ruido), sino sobre todo el estado mental del atleta en esos momentos: la urgencia del rendimiento, la presión social, la incertidumbre del resultado, la frustración o la ansiedad. Este tipo de simulación ayuda a los atletas a reconocer y gestionar estas dinámicas cuando se presentan en la competencia.
- Acercarse a la intensidad de la presión competitiva sin replicarla: No es necesario (ni siempre posible) replicar perfectamente la presión vivida en la competición. Lo que importa es reproducir situaciones lo suficientemente desafiantes como para permitir al atleta entrenar estrategias de afrontamiento y fortalecer la confianza en sí Incluso niveles moderados de presión pueden ser útiles, siempre que sean representativos de los desafíos reales.
En conclusión, además de actuar sobre la resiliencia individual de cada atleta, el psicólogo del deporte puede, a través de intervenciones específicas, desempeñar un papel fundamental en el cultivo y fortalecimiento de la team resilience, un elemento crítico para alcanzar un rendimiento óptimo.
A cargo de el Dr. Diego Di Russo
Dr. Alessandro Bargnani | CEO CISSPAT Lab
Bibliografía
Aburn, G., Gott, M., & Hoare, K. (2016). What is resilience? An integrative review of the empirical literature. Journal of Advanced Nursing, 72(5), 980–1000. https://doi.org/10.1111/jan.12888
Kegelaers, J., & Oudejans, R. R. (2024). Pressure makes diamonds? A narrative review on the application of pressure training in high-performance sports. International Journal of Sport and Exercise Psychology, 22(1), 141–159. https://doi.org/10.1080/1612197X.2024.1890456
Low, W. R., Freeman, P., Butt, J., Stoker, M., & Maynard, I. (2023). The role and creation of pressure in training: Perspectives of athletes and sport psychologists. Journal of Applied Sport Psychology, 35(4), 710–730. https://doi.org/10.1080/10413200.2023.2200478
Morgan, P. B., Fletcher, D., & Sarkar, M. (2013). Defining and characterizing team resilience in elite sport. Psychology of Sport and Exercise, 14(4), 549–559. https://doi.org/10.1016/j.psychsport.2013.01.004
Morgan, P. B., Fletcher, D., & Sarkar, M. (2017). Recent developments in team resilience research in elite sport. Current Opinion in Psychology, 16, 159–164. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2017.05.013
Morgan, P. B., Fletcher, D., & Sarkar, M. (2019). Developing team resilience: A season-long study of psychosocial enablers and strategies in a high-level sports team. Psychology of Sport and Exercise, 45, 101543. https://doi.org/10.1016/j.psychsport.2019.101543
Selye, H. (1956). The Stress of Life. New York: McGraw-Hill