News
Más allá de la técnica: la influencia de la relación con el entrenador en el rendimiento deportivo
- 28/01/2026
- Posted by:
- Category: Artículos
En el contexto de la psicología del deporte, el rendimiento deportivo no puede interpretarse exclusivamente como el resultado de factores físicos, técnicos y tácticos. En las últimas décadas, un número creciente de estudios ha puesto de relieve que las relaciones interpersonales, en particular la relación entre el deportista y el entrenador, desempeñan un papel determinante en el desarrollo del potencial deportivo y en la calidad del rendimiento. El entrenador ya no se considera solo una figura técnica, sino que representa un punto de referencia emocional, motivacional y relacional que puede influir profundamente en el funcionamiento psicológico del deportista.
La relación entre el deportista y el entrenador se describe a menudo como una relación diádica compleja, caracterizada por la confianza, la comunicación, el respeto mutuo y los objetivos compartidos. En particular, según el modelo de las «3 C» propuesto por Jowett y Cockerill, una relación eficaz se basa en la «cercanía» (closeness), la «coorientación» (co-orientation) y la «complementariedad» (complementariedad de roles). Cuando estos componentes están presentes, el deportista tiende a experimentar una mayor seguridad, motivación intrínseca y disposición para el aprendizaje, todos ellos elementos que favorecen un rendimiento óptimo.
Numerosas investigaciones han demostrado que una relación positiva con el entrenador se asocia con niveles más altos de motivación autodeterminada. En particular, cuando el entrenador adopta un estilo que apoya la autonomía del deportista, este percibe que tiene voz y voto en su trayectoria deportiva, siente que se reconocen sus necesidades y desarrolla un sentido de responsabilidad personal hacia el entrenamiento y la competición. Este tipo de clima motivacional se ha relacionado con una mayor persistencia, compromiso y capacidad para gestionar las dificultades competitivas.
Desde el punto de vista emocional, el entrenador desempeña un papel clave en la regulación de las emociones del deportista. En deportes de alta intensidad emocional y alto estrés competitivo, como el boxeo, la figura del entrenador puede actuar como «base segura», proporcionando contención emocional en los momentos difíciles y refuerzo en los momentos de éxito. Un atleta que percibe a su entrenador como confiable y coherente tiende a manejar mejor la ansiedad, el miedo al error y la presión por el resultado, elementos que afectan directamente la calidad del rendimiento.
Por el contrario, una relación disfuncional con el entrenador puede comprometer seriamente el rendimiento. Los estilos de comunicación autoritarios, desvalorizantes o incoherentes se han asociado con un aumento del estrés percibido, una reducción de la autoeficacia y un mayor riesgo de agotamiento deportivo. En estos casos, el deportista puede entrar en un estado de hipercontrol o evitación, con la consiguiente disminución del rendimiento, pérdida de placer en la actividad deportiva y, en los casos más extremos, abandono del deporte.
La relación con el entrenador también influye en los procesos cognitivos relacionados con el rendimiento. Un clima de confianza favorece una comunicación clara y funcional, lo que permite al deportista comprender mejor las indicaciones técnicas y tácticas y aplicarlas de forma más eficaz en la competición. Además, la retroalimentación constructiva y específica del entrenador contribuye al desarrollo de la conciencia de sí mismo y a la capacidad de autorregulación, competencias transversales fundamentales en el deporte de alto nivel. Por ejemplo, se ha confirmado que los pequeños atletas a los que se les reconoce el esfuerzo realizado en lugar del resultado obtenido son más propensos a mantenerse motivados en el deporte que practican.
En conclusión, la literatura científica pone claramente de manifiesto que la relación entre el atleta y el entrenador es una variable fundamental para explicar el rendimiento deportivo. Una relación basada en la confianza, el apoyo y la comunicación eficaz favorece el desarrollo psicológico del deportista, mejora la calidad del entrenamiento y aumenta la probabilidad de expresar el máximo potencial en la competición. Integrar la dimensión relacional en los programas de entrenamiento no es, por tanto, un enfoque opcional, sino un componente esencial de una preparación deportiva completa y eficaz dirigida a mejorar el rendimiento del deportista.
Por el Dr. Edoardo Poli
Dr. Alessandro Bargnani | Director general del Health & Human Performance Institute
Bibliografia
Jowett, S., & Cockerill, I. M. (2003). Olympic medallists’ perspective of the althlete–coach relationship. Psychology of sport and exercise, 4(4), 313-331.
Mageau, G. A., & Vallerand, R. J. (2003). The coach–athlete relationship: A motivational model. Journal of sports science, 21(11), 883-904.
Gustafsson, H., Madigan, D. J., & Lundkvist, E. (2017). Burnout in athletes. In Handbuch stressregulation und sport (pp. 489-504). Berlin, Heidelberg: Springer Berlin Heidelberg.
Wylleman, P., & Lavallee, D. (2004). A developmental perspective on transitions faced by athletes. Developmental sport and exercise psychology: A lifespan perspective, 507-527.